PORTAFOLIO

Corporativo
Editorial
Web
Animación
Comic
Pintura
Fotografía
Minijuegos
Otros
 

Diseño editorial

Puestas las letras, pueden nacer los libros. El problema es: ¿con qué materiales?. La piedra se ofrecía como una solución poco práctica y la madera resultaba más manejable en todos los sentidos por eso biblos y liber: son palabras que definen la corteza de un árbol). La arcilla en Mesopotamia fue una muy buena opción pero la verdadera solución nos la ofrecieron los egipcios con la elaboración de las hojas de la planta del papiro. Colocaban hoja tras hoja pegadas una junto a la otra, hasta tomar la extensión deseada y con ellas se hacía un rollo alrededor de un eje (el galicismo rol, o papel en castellano deriva de rollo). El problema del papiro era su fragilidad y no que permitía la escritura por ambas caras, un problema que se soluciona según la leyenda por azar, y de Pérgamo ¡cómo no podía ser de otra forma! nos llega el pergamino, el libro se hace más caro pero cunde y dura más. Así fueron los libros al menos hasta la época de Constantino, el volumen latino (lo que envuelve o gira sobre sí mismo). El emperador Constantino ordenó la publicación en griego de los cuatro Evangelios sobre pergamino y en forma de códice (del latín caudex: tronco de árbol ya que después de cosidas las hojas de pergamino se encuadernaban con tapas de madera. Más tarde la impresión mecánica marcaría un hito, pero con miles de tipos de madera necesarios para ella. La revolución, por lo menos hasta nuestro días de libro electrónico e i-pad la organizó un platero de Maguncia: Johannes Gensfl eisch zum Gutenberg con la publicación en 1449 del "Misal de Constanza", el primer libro tipográfico del mundo.

Como diría Umbral, ahora voy a hablar de mis libros (como diseñador evidentemente). Para ello hay dispuestos dos apartados en los siguientes enlaces: Revistas y otro propiamente de libros al que he llamado: Libros, memorias y catálogos.